Surcos
La familia Pérez, formada por un matrimonio de unos sesenta años y sus tres hijos, sueña con una mejora de su calidad de vida en la capital e intenta dejar atrás la dura vida del campo en una época especialmente difícil de la historia de España. La familia, con escasos medios económicos, logra instalarse en Madrid gracias a Pili, una amiga del hijo mayor, que les da alojamiento en su casa a cambio de dinero. Cada día que pasan en Madrid se convierte en un intento frustrado de subsistencia, que origina en los personajes una lucha interna que contribuirá a acabar con la idea de bienestar y abundancia que se habían formado al tomar por ciertos los rumores que llegaban al pueblo. Así pues, su intento de prosperar honradamente queda reducido a un proyecto frustrado que trastoca la psicología de los personajes y que, en cierto modo, acabará corrompiéndolos. La realidad madrileña en los años cincuenta era otra: barrios donde los obreros se hacinaban con medios menos que suficientes, donde el estraperlo y la delincuencia se convirtieron en elementos habituales de la vida cotidiana, en la mayoría de los casos inevitables para la supervivencia.
