Actividades culturales

Cuando las cabras juegan a los dados

Cuando las cabras juegan a los dados Paula Iglesias

Celebramos el día del libro con una obra de teatro sobre las cabras de Félix Grande, Francisca Aguirre y Guadalupe Grande. 

Nos sumergimos en su obra literaria, no solo la poética, sino también sus ensayos, como la Memoria del flamenco, entrevistas, conferencias, conversaciones, el legado de treinta y cinco años trabajando en Cuadernos hispanoamericanos y, especialmente, la novela de Félix, La balada del abuelo Palancas (2003), una autobiografía en la que narra la vida de tres generaciones de su familia y donde rememora su infancia en Tomelloso de la mano de su abuelo cabrero; una infancia repleta de vida y muerte, del miedo y del hambre de la posguerra, una realidad española que Grande dota de la fuerza de la inocencia, la mirada de un niño, para superar todo ese tiempo de silencio.

En el escenario, tres cabras faltan del rebaño. ¿Desconfían de lo humano? En el escenario tienen gracia, caen bien, atraen, guardan distancia, son educadas y portan ciertos misterios con los que conviven sin prejuicios. En realidad, entre el deseo glotón de asaltar con los dientes un enorme campo de cebada y la amenzante cercanía de una tormenta como un fin de mundo viven enchufadas a la matriz silenciosa que las nutre de música y acción. Las cabras son seres discretos, decididos y sorprendentes. Duermen poco e intensamente. Hacen lo que han visto y juegan con las palabras que han oído decir. Sin embargo, son cabras. Y los hechos y diálogos suenan en ellas un tanto enrarecidos, como espejo distorsionado, tal vez útil, donde podamos llegar a reconocernos. 

Tras un intenso despliegue de transformaciones en las que ponen en su boca modos literarios de Félix Grande, Antonio Machado, César Vallejo o Mallarmé y habiendo sido estudiantes, aficionadas al cante, artistas de teatro, visitantes de museos, excursionistas, clientes fieles en mesones populares y, sobre todo, jugadoras empedernidas de dados, sin que podamos saber en qué van pensando o cómo se lo cuentan entre ellas, regresan al monte, donde sueñan razonamientos entre el silencioso viento invisible que las arropa al son de sus cencerros atemporales.

La compañía de teatro española Peninsular La sombra del Oso y el Instituto Cervantes, ofrecemos una obra destinada a público escolar y una sesión especial para los amigos del Instituto Cervantes, el sábado 26 de abril. 


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