Aquí las frecuencias del suelo son otras, sitúan su propio caos: «todavía en una época que no ha acabado de realizar la transición del sacrificio a su nivel simbólico», advierte Maillard, pues los afectos no son necesariamente emocionales.
Afecto mineral, del coreógrafo Javier Martín, propone un encuentro sensible entre cuerpo, materia y percepción en el contexto de la exposición Esteban Vicente. El pintor de la realidad en el Instituto Cervantes de Varsovia. La performance despliega un lenguaje físico sutil y contemporáneo que dialoga con la pintura desde la escucha, la atención y la presencia, invitando al público a habitar un tiempo expandido. En este cruce entre lo orgánico y lo mineral, la obra explora cómo la emoción y la memoria se inscriben en la materia, generando una experiencia íntima, abierta y profundamente conectada con el entorno expositivo.
Javier Martín cuenta con una amplia trayectoria internacional desde 2005, con más de 30 obras estrenadas y presentadas en Europa y América Latina, en teatros, museos y centros de arte de referencia. Ha realizado numerosas residencias artísticas y ha recibido apoyo de instituciones culturales relevantes. Su práctica es colaborativa, trabajando con artistas de distintos campos (música, cine, artes visuales), y combina creación escénica con investigación teórica, reflejada también en publicaciones (libros, artículos, blog). Paralelamente, desarrolla una intensa actividad pedagógica y académica: imparte seminarios, talleres y conferencias en universidades e instituciones internacionales, y participa en congresos y grupos de investigación.
