En su solo RÆM, Javier Martín invita al público a una experiencia que va más allá de la comprensión clásica de la danza. Su coreografía explora la naturaleza de nuestra presencia en el mundo, incluso cuando dormimos. El punto de partida es la idea de que el cuerpo nunca deja de “hablar” y que su posición durante el sueño puede revelar nuestra profunda relación con la realidad.
La obra aborda el proceso del sueño como un espacio en el que los límites de la identidad se difuminan y nuestro “yo” se vuelve fluido y cambiante. Como subraya el artista, dormir no nos desconecta de la vida, sino que constituye otra forma de existencia: aún activa, corporal y emocional. El espectáculo desarrolla esta idea entendiendo el cuerpo como un territorio en el que se inscriben constantemente tensiones, emociones y relaciones con el mundo, incluso en un estado de aparente inactividad.
En RÆM, el sueño se convierte en una metáfora de la experiencia contemporánea del ser humano: fragmentada, múltiple y sometida a un cambio constante de perspectiva. El movimiento y la presencia del intérprete construyen una especie de “caleidoscopio de identidades”, en el que un solo cuerpo puede existir simultáneamente en múltiples estados y encarnaciones.
La pieza plantea una pregunta: ¿qué ocurre cuando dejamos de controlar nuestra propia narrativa y si es precisamente en ese momento cuando comenzamos a experimentar realmente el mundo? Es también una invitación a la atención consciente, a observar cómo el cuerpo reacciona incluso cuando parece inactivo.
