Tierra pisada por donde se anda, camino de "el Canto de la Cabra"
Tierra pisada, por donde se anda, camino es una etapa, no necesariamente la última, de un proceso abierto. Sus primeros pasos se hicieron visibles en La nave de Cambaleo, en mayo de 2009, como parte de otro proyecto, Cuando todo esto haya terminado, de Carlos Sarrió. Entonces se llamaba Hilos y ausencias. El trabajo conoció un segundo momento en junio de 2010 en el marco de la Gran Convocatoria Mundial organizada por la compañía La tristura en el antiguo edifico de La Tabacalera. Allí adquirió la denominación de Naturaleza muerta. Ahora se ofrece bajo este título abierto, poético y trimembre, recurrente y connotativo: Tierra pisada, por donde se anda, camino. Pero este proceso no era nuevo en 2009. Tenía unos antecedentes remotos en dos trabajos anteriores: Los días que todo va bien (2003) y Trece años sin aceitunas (2005), pero también en el origen mismo de la compañía y de la sala El Canto de la cabra, que inició sus actividades en 1993 y que se convirtió en el espacio de referencia para un teatro de vanguardia. En ella la compañía exhibió sus trabajos confeccionados a partir de textos de Beckett y Bernhard, sus dos referencias dominantes, y a partir de la colaboración con el escritor Federico del Barrio. No se trata de experiencias inconexas. Su labor escénica parecía ya consistir en una indagación, dolorosa y feliz a un tiempo, que paulatinamente ha ido adquiriendo contornos más precisos sin renunciar por ello, antes al contrario, a la incertidumbre e incluso a la zozobra.
