Horizontes
Horizontes es un proyecto multidisciplinar
creado por el premiado artista gallego David Catá, con una larga trayectoria
expositiva en diferentes ciudades del mundo. El proyecto consta de dos
actividades, la exposición «Horizontes.
Memoria y Piel» y el taller
«Horizontes de Río de Janeiro». Para esta edición inédita en Río de
Janeiro, Catá propone un diálogo profundo con la naturaleza de la ciudad, así
como con su población, donde creará y producirá una obra inédita durante su
estancia. Por otro lado, trabajará, siempre desde la perspectiva del arte, los
ideales de horizontes de estudiantes de la red pública de enseñanza de Río a
través de un taller de pintura, fotografía y emociones. En el contexto de Río de Janeiro, una ciudad
donde la naturaleza no es un pedazo de tierra sino una presencia viva y
poderosa, Horizontes interactúa directamente con el entorno. La obra de Catá
establece una profunda relación con los elementos naturales —mar, tierra u
horizonte— no como una representación, sino como una experiencia sensorial y
emocional. El artista no observa la naturaleza desde fuera: la imita, partiendo
de la premisa de que el cuerpo humano también es paisaje, materia y origen. La
exposición: este proyecto nace de la concepción del
cuerpo como territorio de la memoria. En esta serie, David Catá borda paisajes
directamente sobre la piel de su mano, entendiendo el cuerpo como un espacio
donde se inscriben la experiencia, la identidad y la conexión con el entorno.
La exposición en el Instituto Cervantes de Río de Janeiro presenta el proyecto
Horizontes y una selección de obras en las que Catá trabaja con elementos
naturales y dialoga con la ciudad, destacando una perspectiva que encuentra en
la naturaleza un lenguaje común, universal y profundamente humano. Cada horizonte es un lugar vivido. No es un
mero paisaje geográfico, sino un territorio emocional y autobiográfico. Al
bordarse sobre la piel, el paisaje deja de ser algo externo y se convierte en
parte del cuerpo: una frontera difusa entre lo habitado y lo que uno es. La
mano, símbolo del trabajo, el cuidado, la creación y el contacto, actúa aquí
como soporte y gesto. En ella convergen el cuerpo individual y el territorio
colectivo, la remembranza íntima y la memoria compartida. El paisaje no se
contempla desde la distancia: se toca, se recorre y se incorpora.
El
taller: de esta misma lógica surge el taller
educativo. Este introduce a Horizontes en el ámbito de la educación, invitando
a los niños y las niñas a reflexionar sobre los lugares que habitan y que
forman parte de su vida cotidiana. Al pintar con sus propias manos y
fotografiar el paisaje real de fondo, los participantes se convierten en
protagonistas de un proceso creativo que une cuerpo, territorio e identidad. El
taller, que será realizado en un centro escolar de la red pública de Río de
Janeiro, no busca un resultado técnico sino generar una experiencia de
observación, cuidado y pertenencia, donde el paisaje se entiende como algo que
se lleva dentro.
