«Memoria de un cuerpo desplazado» (2024) se presenta como un ritual íntimo en forma de ensayo fílmico, donde la imagen, el sonido y el collage audiovisual se entrelazan para explorar la experiencia del destierro vivida desde la primera infancia.
A partir de fragmentos y superposiciones de materiales diversos, la obra reflexiona sobre cómo la migración temprana da lugar de manera profunda el desarraigo: no solo del territorio, sino también del entorno familiar, del propio cuerpo y de la identidad en construcción.
Este corto indaga en la memoria como un espacio sensible, donde el recuerdo del origen aparece como un centro simbólico al que se intenta regresar.
A través de una propuesta visual y narrativa de carácter experimental, «Memoria de un cuerpo desplazado» (2024) invita al espectador a participar de un proceso de evocación y sanación, en el que el cuerpo se convierte en archivo y la imagen en territorio.
La obra está dirigida y producida por Mariana Mendivil, quien construye una pieza profundamente personal que dialoga con problemáticas universales como la migración, la identidad y la memoria.