La dama boba
Año de 1946. A cualquier pueblo de España llegan, repletos de bultos, sucios, hambrientos y cansados de haber hecho parte del camino a pie, los cómicos de una pequeña compañía. Con sus grandezas y con sus miserias, sus pequeñas rencillas, sus malas y buenas pulgas, sus amores y sus odios. Llegan con los baúles llenos de personajes, de hambre, cargados de ilusión, de hambre, de polvo y de hambre, de mucho hambre, el hambre que arrastran los cómicos por los caminos de España desde tiempos inmemoriales… Cómicos de la legua, el viaje entretenido, el viaje a ninguna parte. Otra vez Solano y Ríos, y Carmela y Paulino, y... tantos y tan insignes cómicos que han llenado nuestros caminos de talento y buen teatro. Bueno, y también de malo, malísimo, no nos pongamos estupendos. Nuestros ilustres antepasados.
