Explorando el universo: De la Antártida a las estrellas
¿Alguna vez te has preguntado cómo se
formó nuestro Sistema Solar? ¿Y las estrellas y planetas de otros sistemas
solares? Las galaxias son, de hecho, entidades vivas. Las estrellas se forman
como resultado del colapso gravitatorio del gas y el polvo en el medio
interestelar, y después se forman planetas alrededor de esas estrellas. Si
alguno de esos planetas tiene el tamaño correcto, está a la distancia adecuada
y tiene la composición exacta, podría surgir vida. Finalmente, después de
varios millones de años, la estrella morirá, por ejemplo, mediante una
explosión masiva llamada supernova, devolviendo todo el material de nuevo al
medio interestelar. Y de este modo, el ciclo de formación estelar comienza
nuevamente. Estos son los mecanismos denominados como retroalimentación estelar. Comprender
cómo evolucionan las galaxias sigue siendo uno misterio para la
astrofísica actual. La mitad de la luminosidad del Universo y el 98% de todos
los fotones emitidos desde el Big Bang es radiación infrarroja lejana. No es
extraño, entonces que, tanto la mayoría de los marcadores clave de la formación
estelar, como gran parte de las moléculas que permiten la vida tal como la
conocemos se encuentren en el infrarrojo lejano. Al estudiar la formación
estelar contribuimos a la vez a responder preguntas, sencillas sólo en
apariencia, como «¿de dónde venimos?», «¿hay vida en otras partes del Universo?» Esta clase de preguntas posibilitan la formación
de ideas o conceptos tecnológicos que dan sentido a la creación de instrumentos
científicos necesarios para el estudio de nuevos aspectos del Universo, cuya
comprensión puede ser clave para responderlas. Uno de los desafíos que debemos
afrontar en el estudio del infrarrojo lejano es que estas emisiones estelares
están bloqueadas con respecto a nosotros por el vapor de agua de nuestra
atmósfera y, por tanto, son muy difíciles de detectar desde la superficie de la
Tierra. Como alternativa de bajo coste a su estudio desde el espacio, y aunque
parezca increíble, la Antártida representa uno de los mejores lugares para
mirar al cielo… pero no desde la superficie. En la NASA «somos los
exploradores». La charla tratará de justificar esta afirmación no solo con
palabras, sino también con algunas fotos y videos sorprendentes de un viaje de
exploración real a la Antártida. El objetivo: construir y lanzar, desde el
fondo del mundo, rodeado de hielo y frío extremo, grandes telescopios de
infrarrojo lejano para estudiar nuestra Galaxia y otras galaxias desde la
estratosfera. Conferencia del ingeniero Dr. José V.
Siles, del Nasa Jet Propulsion Laboratory, orientada al público más joven.
