Rio Tinto. Marte en la Tierra
Bien fuera por la actividad minera desarrollada en la faja pirítica durante milenios, bien por otros motivos relacionados con la actividad industrial más reciente, las aguas del río Tinto (Huelva), fueron consideradas muertas durante años. El intenso color rojo de las aguas, su extrema acidez y la alta concentración en elementos metálicos evitaron dirigir esfuerzos en comprender el posible origen químico de este extraño sistema natural. Un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid iniciaron a finales de los 80 el estudio de los posibles microorganismos que allí habitaran, descubriendo con sorpresa que el área fuente del río Tinto albergaba una comunidad de microbios muy variada. Estudios posteriores de la microbiología y química del agua en los 90 empezaron a evidenciar que gran parte de las condiciones de extrema acidez alcanzadas en el río eran originadas por la actividad de ciertos microorganismos que son capaces de sobrevivir oxidando sulfuros metálicos, como la pirita. En efecto, la oxidación de la pirita por microbios quimiolitótrofos, como así se definen, produce la generación de una solución ácida con alta concentración en hierro oxidado, que es la sustancia que da el color característico al río Tinto. La investigación conecta con la que llevan a cabo científicos australianos en el desierto de Pilbara y a su vez con la que llevan a cabo científicos de la NASA sobre organismos extremófilos y sobre la posible existencia de vida en Marte. Actualmente científicos de la Nasa y de la Universidad Autónoma de Madrid, pertenecientes al Centro de Astrobiología de Madrid estudian a fondo el hábitat del río Tinto, una corriente de 90 kilómetros, a la que los científicos norteamericanos encuentran similitud con la superficie de Marte.
