Un sitio donde quedarse
Un sitio donde quedarse narra la dramática situación en la que se encuentran más de cuarenta y cinco mil jóvenes en España, entre familias y centros de acogida, ya que al cumplir los dieciocho años aquellos que no tienen familia han de tejer solos su propia existencia sin trabajo, sin apoyo de ningún tipo, sin un sitio donde quedarse. Samya y Adrián son dos adolescentes vulnerables con un paisaje vital de inestabilidad emocional y carencias afectivas. Adrián es un chico solitario, bloqueado afectivamente y con dificultad para relacionarse con los demás. Samya es un torbellino emocional y su falta de autoestima le lleva a tratar de agradar a cualquiera que se le cruce en su camino. Después de baches y vaivenes en las calles de Madrid, sin techo y sin trabajo, Samya y Adrián han encontrado apoyo, compañía y estímulo para seguir luchando en Mario, Carlos y Bea, tres educadores que son, ahora mismo, los únicos referentes en su vida. Samya y Adrián están solos. Son carne de extrarradio, albergues y comedores para indigentes, pero sueñan con mejorar su frágil entorno familiar.
