«Pipas», de Esther López Calderón
Periferia industrial. Norte de España. Años noventa. Un grupo de amigos y un triángulo amoroso durante el último año antes de la universidad, antes de que todo cambie para siempre.
Para estos primeros adolescentes nacidos en democracia, la vida entre autovías y bloques de pisos suburbiales es comer pipas en un banco del parque, aburridos mientras imaginan su futuro fuera de los márgenes del barrio. Porque hay un mandato que debe dar sentido a todo un legado.
