Mundos diminutos. Las charcas efímeras
El agua de lluvia es la responsable de la supervivencia de los ecosistemas terrestres, ya que permite el crecimiento de la vegetación. Buena parte de esta agua penetra en el suelo para engrosar el volumen de agua subterránea, pero en determinados lugares, debido a las características especiales del terreno, tras las lluvias aparecen charcas en las que el agua se ha estancado y su presencia pone en marcha el reloj biológico de muchos seres vivos, especialmente de los organismos microscópicos que constituyen la base de los ecosistemas que se establecen en estos entornos. La mayor o menor permanencia del agua en el suelo depende de muchos factores, pero tarde o temprano las charcas se secan. Sin embargo, la evolución de muchos de estos microscópicos seres vivos ha propiciado la aparición de estrategias que les permiten superar los largos periodos de sequía.
