La mitad de Óscar
Óscar es guardia de seguridad en una salina. Tiene treinta años, vive solo y su existencia no pude ser más monótona y rutinaria. Cada día, cuando termina su turno, vuelve a casa y lo primero que hace es mirar el buzón, pero nunca hay cartas o, al menos, la carta que él espera. Pero un día la rutina se rompe: Óscar va a la residencia de ancianos donde está su abuelo, enfermo de Alzheimer, pero resulta que ha sido llevado al hospital. La directora le anuncia que han avisado a su hermana, y Óscar se queda petrificado porque hace dos años que no sabe nada de ella y ni siquiera tiene su teléfono.
