Celebrando a la generación del 27
Instituto Cervantes
Bajo el nombre de generación del 27 se agrupan algunos de los autores más relevantes de la literatura española del siglo XX. Esta, si bien es la más comúnmente aceptada, no fue la única denominación que recibieron, por la misma razón que siempre ha habido voces críticas respecto a la conveniencia de considerarlos una generación literaria propiamente dicha.
En 1927 se celebró en el Ateneo de Sevilla un homenaje a Luis de Góngora para conmemorar el tercer centenario de su muerte. La participación en el acto de varios poetas, profundos admiradores de la obra gongorina, además de la amistad que se forjó entre ellos, el hecho de que frecuentaran las mismas tertulias y publicaciones y algunos rasgos comunes de estilo, al menos en sus primeros pasos, han sido algunas de las razones habitualmente esgrimidas para considerarlos parte de un grupo homogéneo.
Pero lo cierto es que las afinidades se equilibran con otras muchas diferencias en la posterior evolución de su expresión artística y trayectoria vital. Por otra parte, el recuento de autores no puede verse reducido tan solo a los poetas: muchos de ellos cultivaron otros géneros y disciplinas, trasladando idéntico fervor creativo al teatro, la novela, el cine o la pintura. Pero es innegable que nombres como Luis Cernuda, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Gerardo Diego o Vicente Aleixandre, por citar solo unos pocos, se erigen siempre en indiscutibles representantes de un grupo poético capaz de sumarse con entusiasmo al vanguardismo europeo, sin renegar de la tradición de la que aún bebían.
Y las mujeres. Olvidadas desde siempre o relegadas, en algunos casos, a un escueto papel secundario de acompañantes, en los últimos años han comenzado a recibir el tardío reconocimiento de su verdadera identidad personal, política y artística.
Más allá de la anécdota que dio nombre a algunas de ellas, Las Sinsombrero, por transgredir la norma que condicionaba su atuendo, para así manifestar su rebeldía y deseo de renovación, se ha ido haciendo cada vez más evidente la necesidad de contemplar, en toda su extensión, el papel fundamental que las mujeres del 27 tuvieron en todos los campos de la expresión artística. Sin ellas, el estudio de esta generación estaría incompleto y perpetuaría la injusticia.