El verdugo
Amadeo es un viejo verdugo a punto de jubilarse. Un patronato de viviendas le concede un piso donde podrá vivir con su hija Carmen y su yerno José Luis. La concesión de la vivienda está condicionada al empleo de verdugo, por lo que Amadeo convence a José Luis para que herede su profesión. José Luis acepta con la condición de dimitir si se ve obligado a ejercer. La vida transcurre tranquila hasta que un día llega el aviso de que José Luis debe ajusticiar a un condenado a muerte.
