La novela gráfica: La casa.
Paco Roca es, por derecho propio, el superventas de nuestra historieta contemporánea. Sus historias combinan la fluidez y maestría narrativa del dibujo con guiones redondos que saben tocar los grandes temas con un inusual equilibrio entre emoción, cercanía y rigor. Desde la relación con nuestros mayores en Arrugas, a la memoria histórica en Los surcos del azar o la más reciente El abismo del olvido. Tras varias adaptaciones con diferentes resultados de fondo y forma, parece haber encontrado en el cineasta Alex Montoya un cómplice capaz de trasladar todos esos valores a la pantalla. Ambos comparten origen valenciano y pasión por el cómic, pues Montoya también es uno de esos envidiables cineastas-dibujantes. Tras colaborar en el cartel de su ópera prima, Asamblea (2019), Roca puso en sus manos la adaptación de su obra más personal, basada en su propia vivencia tras la muerte de su padre. La implicación llegó hasta el punto de que la casa familiar retratada en la novela gráfica sirvió de localización real para su rodaje, dándole al conjunto un extra de verismo que se respira en cada plano. El resultado es un emotivo fresco familiar que arrasó en el Festival de Málaga, con cinco premios, y llegó a los Goya con dos nominaciones (Pedro Toro). Sinopsis: Tras la muerte de su padre, tres hermanos se reúnen en la casa familiar en la que pasaron los veranos de su infancia. Toca decidir qué hacer con la vivienda, lo que resultará más difícil de lo esperado. Con un tono agridulce salpicado de humor, La casa nos habla sobre la familia, la herencia y sobre el inexorable paso del tiempo, todo bajo la mirada de la casa como testigo. (A Contracorriente Films) Lectura recomendada:
