Nuestra voz de tierra, memoria y futuro (1982), el documental híbrido de Marta Rodríguez y Jorge Silva, un hito del cine radical, se realizó en colaboración con los agricultores indígenas de la región de Coconuco, en Colombia. La película detalla su lucha centenaria por recuperar las tierras que les fueron arrebatadas por los conquistadores españoles, la Iglesia católica y los ricos eurocolombianos que violaron los derechos tribales con la ayuda de la estructura de poder capitalista-militar del país. Recientemente restaurada, la mística primera película de Marta Rodríguez y Jorge Silva une la fuerza política con la belleza estética. Celebrando la tierra amenazada y los rituales de un pueblo indígena de Colombia, este documental sorprendentemente poético observa cómo se escribe la historia y cómo se mantienen vivas las culturas.
Nuestra voz de tierra, memoria y futuro recibió el premio FIPRESCI en el XXXII Festival de Internacional de Cine de Berlín
