Las historias y alucinaciones de una mujer dan vida a la controvertida figura de Miguel Serrano, un escritor chileno que propagó filosofías esotéricas neonazis, provocando una reflexión sobre su lugar en la historia. Cuando una voz en la mente de uno de sus pacientes revela un guion, la actriz y psicóloga Antonia Giesen decide llevarlo a la gran pantalla.
Buscando la colaboración del dúo de directores León & Cociña, crean una encrucijada entre el teatro, la ciencia ficción, la animación y la biografía imaginaria, llena de mundos paralelos y perseguida por la sombra de un escritor nazi chileno, el dandy neonazi Miguel Serrano (1917-2009), como una figura demoníaca. Tras su primer largometraje de animación, La casa del lobo (2018), el dúo chileno regresa mezclando marionetas, stop-motion y acción real, teatro y ciencia ficción en una biografía real e inventada que toma prestado su título de la mitología griega. (Los hiperbóreos, amados de Apolo, eran el pueblo mítico que vivía en el extremo norte del mundo conocido, en una tierra donde el sol nunca se ponía). En el espacio liminal de un gran estudio, nuestra única guía es una mujer —a veces narradora, actriz y hechicera de la ilusión— que interactúa con decorados y figuras al estilo de Méliès, siguiendo las huellas de un hombre muy real: un escritor y creador de delirantes teorías esotéricas.
¿Debemos verlo como una fascinante anomalía o como un símbolo de un mal más profundo?
Los hiperbóreos recibió el premio New Alchemist Award en el Festival du Nouveau Cinéma de Montreal en su edición de 2024.
