Corsario
La devoción de Perrone por Pasolini siempre ha sido explícita. En Corsario, llega incluso a reencarnar al cineasta italiano en el papel de un doble que, junto con su asistente, organiza un casting en el que los candidatos deben recitar un poema de Dylan Thomas. A continuación, recorre la mítica ciudad de Perrone en busca de jóvenes, a veces acompañado por un poema de Verlaine leído en voz alta por una voz invisible. Rodada principalmente en blanco y negro, aunque con algunas secuencias en color (una colección de hermosas flores, formas en el cielo, composiciones pictóricas que recuerdan a Caravaggio), la misteriosa textura de la película se crea mediante el uso de una cámara estenopeica.
