El sol del membrillo
Hace cuatro años, el pintor Antonio López plantó un membrillero en el jardín de su casa de Madrid. Ahora —es el año 1990— quiere pintarlo, y precisamente cuando la primera luz de la mañana empieza a caer sobre el fruto a través de las hojas. Pero el tiempo no acompaña y, debido a la lluvia, tiene que levantar una especie de tienda de plástico sobre el árbol. Erice observó a López día tras día con la cámara mientras trabajaba y también captó escenas de la vida cotidiana del pintor. En su esencia, la película es una reflexión sobre la lucha contra el paso del tiempo.
