Desde la frontera. Pintura contemporánea en Baja California
Esta exposición reúne un significativo conjunto de obras de artistas de Baja California. Originarios de la región o provenientes de muchos estados de México, estos pintores han construido un imaginario enriquecido por su experiencia con el paisaje geográfico y humano de la frontera bajacaliforniana.
El noroeste del país ha edificado su propia historia, alejado de cualquier lugar que influya en su desarrollo y en buena medida ajeno a los vaivenes del México central. De este modo, el arte de Baja California tiene una historia independiente que no repite los modelos de otros lugares: ni de la capital de la República ni del vecino país del norte. Su genealogía no forma parte de una historia derivada de la pintura posrevolucionaria mexicana ni de los artistas ligados a la llamada “Ruptura"; movimientos que definen buena parte del arte mexicano del siglo pasado. La pintura bajacaliforniana es, en esencia, contemporánea: una práctica que surge entre los años setenta y comienzos de la década de los ochenta del siglo pasado.
Los primeros capítulos de la historia de la pintura de esta región los esbozan precisamente estos artistas. Su genealogía la comienzan a trazar estos creadores: ellos son los pioneros de una historia de la pintura bajacaliforniana que está escribiéndose con un alfabeto y una gramática propios. Es una obra original, liberada de cualquier atadura y resultado de los universos personales de sus creadores, ajena al peso del pasado y a cualquier filiación con otras obras o discursos creativos. Pinturas que pertenecen a ellas mismas y no a una descendencia o a una escuela impuesta por estilos comunes.
Esa condición periférica y limítrofe de Baja California ofrece, contrario a lo que podría pensarse, una enorme libertad creativa. Es precisamente en esa “fronteriza periferia, cuya caótica apariencia se debe precisamente a encontrarse en ebullición", como conceptualizó el escritor español José Luis Sampedro la idea de la frontera, donde el arte de esta región encuentra su energía más genuina.
Desde esta fluidez, desde las infinitas posibilidades de caminos reales y ficticios que ofrece la frontera, es desde donde estos pintores han construido su imaginario. Si vemos esta exposición como una "geografía", se nos presentaría como una región liberada de una dominante cultura del pasado: sus artistas habitan —o habitaron— un presente expansivo, y crean sus obras ajenas a toda herencia. De allí la inmensa y desbordante riqueza imaginativa y renovadora de sus discursos creativos.
